19 noviembre 2010

JUGAR PARA APRENDER. Los niños de hoy, ¿juegan suficiente tiempo ?






Actualmente vivimos en una sociedad en la que la formación cognitiva y la adquisición de conocimientos en los niños, es una necesidad prioritaria para los adultos encargados de su formación. Hemos olvidado el desarrollo global de los niños. Etapas de desarrollo y puntos significativos de crecimiento emocional, madurez, sociabilidad etc. solamente se desarrollan plena y adecuadamente en edades determinadas. Se está menospreciando la importancia de jugar libremente, de la relación espontánea entre los iguales no dirigida por los adultos; en definitiva de la forma de aprender de un niño. Estamos dejando de lado la madurez psicosocial, vital para el desarrollo personal del individuo.

Es una necesidad cotidiana y sin embargo en la época escolar, a diario, los parques y patios de los colegios están vacios de niños y chavales. No tienen momentos dedicados a estos aspectos del desarrollo, que a largo plazo redundarán en la eficacia del propio rendimiento académico y de todos los aspectos de la vida de un individuo.

Todos aquellos implicados en la educación y desarrollo de nuestros chicos (colegios, familias, pedagogos, psicólogos etc.) hemos de encontrar un equilibrio de tiempo y espacios, que les permita crecer como personas, teniendo en cuenta que son niños que han de vivir como tales, y que sus necesidades son diferentes a las del adulto.

Desde el punto de vista educativo, biológico y propiamente psicológico, muchos autores plantean la necesidad de atender  el momento específico del desarrollo en el que se encuentra el individuo.
"El verdadero desenvolvimiento depende no de una precoz orientación o adaptación del ser infantil a las finalidades de la especie, sino de la posibilidad de realizar las condiciones de vida necesarias en el momento presente de la propia evolución". (María Montessori).

1 comentario:

Begoña dijo...

Estoy muy de acuerdo con lo que comentáis. Los padres solemos dedicar mucho tiempo y esfuerzo a que los niños adquieran conocimientos "tradicionales" sin que pensemos en su desarrollo social y emocional. El juego les enseña muchas cosas: a pensar de forma autónoma, a respetar normas y compañeros, a relacionarse, verse como una parte de un grupo, ... en fin, cosas que no puedes aprender en los libros. Estoy segura que si hubiese menos deberes y jugasen más serían más felices y más personas.
Muy interesante, muchas gracias por compartirlo.